Japón recurre a la auto censura para evitar herir sensibilidades

El drama del secuestro de dos japoneses a manos del Estado Islámico (IS, por sus siglas en inglés) y la decapitación, el pasado fin de semana, de uno de ellos está provocando cambios en la sociedad japonesa. Según informa el diario Japan Times, varios canales de televisión han modificado la programación de sus parrillas para evitar exponer a la audiencia a tensiones -aunque sea mediante ficción- añadidas al actual escenario, días después de que las imágenes del cadáver decapitado del mercenario Haruna Yukawa conmocionase a la población. La suerte del segundo rehén, el periodista Kenji Goto, está en entredicho desde que los secuestradores supeditasen su liberación a la puesta en libertad de una terrorista iraquí condenada a muerte en Jordania por los atentados contra los hoteles internacionales de Amán de 2005.

Grupos musicales como Ling Tosite Sigure han llegado a modificar la letra de una de sus canciones durante una reciente actuación, en directo y en televisión, ante el temor de que su contenido, en las actuales circunstancias, sea inapropiado. “Hemos recibido preguntas sobre por qué algunas palabras son diferentes ahora a la versión original. Considerando la reciente situación, nuestros miembros han discutido con los productores del programa y han cambiado la letra”, explicaba la banda en su cuenta Twitter. Las expresiones afectadas han sido “libertad sangrienta”, que en la actual versión ha sido transformada en “libertad fantasmal” y “cuchillo de doble filo”, que a partir de ahora será “fraude de doble filo”. Algunos fans, según el Japan Times, han reaccionado felicitando a la banda por su decisión mientras que otros se han indignado por una decisión que implica autocensura. “¿Qué hay de la libertad de expresión” se interrogaba un internauta en las redes sociales. “Es ridículo. Japán se está acobardando”. Otros comentarios animaban a las televisiones a prescindir de la banda hasta que recupere la letra original.

Ling Tosite Sigure no ha sido el único caso. En la misma edición del programa televisivo Music Station, la banda Kat-Tun tenía previsto interpretar el tema “Vivo o muerto”. Fue reemplazado, sin mayores explicaciones, por otro llamado “Amantes Blancos”. Mientras, el canal Fuji TV canceleba su episodio semanal de la serie de animación estilo manga Ansatsu Kyoshitsu (Clase de Asesinato) del pasado sábado, en la cual estudiantes universitarios intentan asesinar a su profesor, una criatura con apariencia de pulpo dotada de poderes sobrehumanos que sobrevive a todos los ataques de sus pupilos. Una portavoz de Fuji TV explicó que el episodio cancelado incluía una escena donde uno de los personajes esgrimía un cuchillo. “Pensamos que el contenido era inapropiado y cancelamos la emisión”.

La terrible ejecución del mercenario ha resultado un duro golpe para la sociedad japonesa, si bien toda la atención está ahora centrada en cómo salvar al periodista freelance Kenji Goto. A diferencia del mercenario, la figura de Goto despierta una simpatía más generalizada por su actividad humanitaria. El Gobierno japonés declina comentar cómo está trabajando por su liberación. Como incidía el viceministro de Exteriores nipón, Yasuhide Nakayama, destacado junto a otros oficiales en Amán para lidiar con la crisis, “dada la naturaleza del problema deben entender que no podemos revelar información de las reuniones que mantenemos”, si bien Tokio “no se va a rendir”.

Nakayama pronunciaba estas palabras tras su último encuentro con las autoridades jordanas, que trabajan en estrecha colaboración con Tokio por varios motivos: ambos países cooperan en la campaña internacional contra el IS y ambos tienen a rehenes en manos del Estado Islámico. En el caso de Amán, su piloto Moaz Youssef al Kassabeh se convirtió en el primer militar de la coalición en ser capturado después de que su caza fuese abatido a finales de diciembre. Según varios medios jordanos, incluido el Jordan Times, existe una posibilidad de que el Estado Islámico haya ampliado la idea del intercambio de prisioneros a un paquete de dos contra dos: Goto y Kassabeh a cambio de la iraquí Sajida al Rishawi, la mencionada terrorista detenida en 2005, y del también iraquí Ziad al Karboli, conocido como Abu Huthiyfah, colaborador de Abu Musab al Zarqawi (el jordano fundador del Estado Islámico de Irak original, organización originaria del IS y de Jobaht al Nusra en Siria), que confesó secuestros y asesinatos de iraquíes tras ser detenido por las autoridades jordanas.

Se trata de un duro dilema para Jordania y Japón, ambos socios privilegiados de Estados Unidos y Gran Bretaña, países que destacan por su política de cero concesiones en casos de secuestros del IS aunque, en el caso de Washington, no dudó en intercambiar a un solo soldado, el sargento Bowe Bergdahl, capturado en Afganistán por cinco altos líderes talibán presos en Guantánamo. El número dos del Gobierno nipón, Yoshihide Suga, ha declarado que “Japón seguirá haciendo todo lo posible, por todos los medios posibles, por salvar la vida de Goto. Más allá, nuestra posición acerca del terrorismo no ha cambiado en absoluto”. Suga recordó las “extremadamente amistosas relaciones” que unen a su país con Jordania. Mientras, en Washington, un portavoz de la Administración norteamericana sugería la oposición de la misma a un eventual intercambio de prisioneros con el IS, asegurando que tal posibilidad se inscribe “en la misma categoría” que el pago de un rescate.

Juan Osorno (Magus)

Juan Osorno (Magus)

Se dedica al desarrollo web y al marketing online, un ferviente amante de la cultura asiática, estudiante de teatro, poesía e ingeniería en sistemas. Todo un crisol de pasiones .

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